El pulso de China y EEUU en la guerra de las memorias ya tiene un vencedor, y no es ninguno de los dos

China está intentando poner fin a su dependencia de los fabricantes de memorias DRAM extranjeros, pero no lo tiene fácil. Actualmente este mercado está dominado por las empresas surcoreanas Samsung Electronics y SK Hynix, así como por la estadounidense Micron.

Todas las compañías chinas que se dedican a la fabricación de dispositivos electrónicos son clientes de una o varias de estas empresas, lo que coloca indiscutiblemente al país liderado por Xi Jinping en una posición delicada, especialmente en el contexto del conflicto que sostiene con la alianza liderada por EEUU.

El pasado 31 de marzo la Administración del Ciberespacio de China (CAC por su sigla en inglés), que es el regulador chino de internet, puso en marcha una investigación que tuvo como propósito auditar a Micron. Su resolución no tardó en llegar y concluyó, apenas dos meses después, que los chips de memoria de este fabricante estadounidense comprometen la seguridad de China. Las sanciones del Gobierno chino entraron en vigor enseguida y los mayores fabricantes de servidores de China dejaron inmediatamente de comprar módulos de memoria DRAM que contienen chips de Micron.

La respuesta de la Administración estadounidense no se hizo esperar, y su primer movimiento consistió en pedir a su homólogo surcoreano que Samsung Electronics y SK Hynix dejasen de suministrar estos semiconductores a China si finalmente Micron se veía excluida de este mercado. No funcionó. La exclusión del fabricante de memorias estadounidense del mercado chino no es total, pero los integradores de servidores no le compran los chips DRAM que necesitan. Antes de este conflicto Micron tenía una cuota aproximada del 15% en el mercado chino de los servidores, pero la ha perdido en beneficio de sus dos principales competidores surcoreanos.

China y EEUU pierden. Corea del Sur gana (por ahora)

“La primera opción a la hora de reemplazar los chips de memoria de Micron siguen siendo Samsung y SK Hynix”. Esta confesión ha sido realizada por un ejecutivo de una compañía china que se dedica a la fabricación de controladores de memoria. Su nombre no ha trascendido debido a lo delicado que es este asunto, pero procede de una fuente muy fiable y pone sobre la mesa algo que es a todas luces evidente: las empresas surcoreanas están sacando partido, como cabía esperar, a la tensión que sostienen China y EEUU en este ámbito.

Para Micron ver mermada drásticamente su presencia en el mercado chino es un problema, por lo que ha confirmado que invertirá 600 millones de dólares en la actualización de la planta de empaquetado de circuitos integrados que tiene en Xian (China). Además ha confirmado que está colaborando con el Gobierno chino para recuperar su confianza y liberarse de las sanciones, algo que con toda probabilidad no va a suceder a corto plazo. Sea como sea el plan de China pasa por ser capaz de producir sus propios chips de memoria a medio plazo para reducir su dependencia de los fabricantes extranjeros.

Curiosamente, esta estrategia es un arma de doble filo. Y es que los analistas chinos prevén que la incursión de las empresas chinas en este mercado provocará que sus competidores surcoreanos y estadounidenses pisen el acelerador a fondo. Según estos expertos Samsung Electronics, SK Hynix y Micron pondrán a punto tecnologías de producción de chips DRAM que quedan fuera del alcance de China debido a las sanciones impuestas por la alianza liderada por EEUU con el propósito de impedir que el Gobierno de Xi Jinping se refuerce con las litografías de vanguardia. De hecho, ya lo están haciendo.

Micron presentó en julio sus chips DRAM con interfaz HBM3 de segunda generación para aplicaciones de inteligencia artificial, y Samsung Electronics recientemente ha anunciado que ha finalizado el desarrollo de sus memorias DRAM GDDR7, que con toda probabilidad también van a ejercer un rol fundamental en el ámbito de la inteligencia artificial. China no puede competir con estas tecnologías, y a corto y medio plazo es muy improbable que pueda hacerlo, lo que coloca a este país asiático en una posición de clara desventaja en un ecosistema, el de la inteligencia artificial, que tiene una relevancia estratégica enorme.

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